Manuel Capdevila en la Escola Massana

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El artículo de M. Ángels Canut que lleva por título

Manuel Capdevila en la Escola Massana

publicado en la revista Serra d'Or

n. 531 marzo de 2004

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Manuel Capdevila en la Escola Massana

Creació de el Aula Abierta de Joyería

Manuel Capdevila, Barcelona, 1910 – 2006

Durante la segunda mitad de los años treinta, Manuel Capdevila se adentra en el proyecto de dignificar la joya. Entendiéndola como un medio de expresión artística, donde hacia prevalecer el hecho artístico por encima del artesanal. Incorporó materiales poco usuales, sencillos de poco valor y perdurables: piedras de río, pequeñas maderas, piedras de playa, conchas, corales… elementos naturales que con una mínima manipulación adquirían una gran belleza. Mientas, huía del proceso de industrialización que había favorecido la decadencia de la joyería..

Este postulado fue compartido por el FAD y por la Escola Massana y recogido por un grupo de intelectuales·y críticos de arte que, con su apoyo, colaboraron al restablecimiento del espíritu artístico que la joyería había conseguido anteriormente con las joyas de los Masriera.

En la Escola Massana se fomentaban las enseñanzas de las artes suntuarias y decorativas , especialmente las de aquellos oficios artísticos la tradición de los cuales corría el peligro de caer en el olvido. En 1956 ocupó la dirección de la escuela Lluís Maria Güell, quién en 1958 empezó a planear los actos conmemorativos del 30 aniversario. Para el acontecimiento, contó con la·colaboración de los exalumnos Manuel Capdevila, Jordi Mussons y Enric Cluselles.

Así, se preparó laExposición Conmemorativa del XXX Aniversario de la Escuela Massana Conservatorio Municipal de Artes Suntuarias, que tuvo lugar el 1959 en el Antic Hospital de la Santa Creu. Capdevila participó como ex-alumno presentando pintura y diversas piezas de joyería, entre las cuales cabe destacar los broches obrados en París en 1937. La Exposición fue el testimonio de la labor desarrollada por la escuela a lo largo de los años y de la adaptación a las nuevas corrientes estéticas.

Güell, conocedor de la obra y del ideario de Capdevila, quiso·colaborar en el proyecto de crear dentro de la escuela el Aula abierta de joyería. Con ocasión de los actos conmemorativos, le ofreció la dirección a Capdevila, otorgándole confianza y libertad para que la dispusiese y la dirigiese según se criterio. Capdevila aceptó, con la condición de que la propuesta inicial se ampliara a fin de poder destinar una parte del programa a la parte artística y la otra a la parte técnica, ambas vinculadas entre si, una al servicio de la otra. Así pues, la joyería y la orfebrería quedaron integradas en el cuadro de enseñanzas técnicas y practicas de la escuela y dentro del ámbito de las Bellas Artes..

Estas enseñanzas era una necesidad imperativa, ya que los alumnos aprendices de joyería y platería eran cada vez más numerosos dentro de la escuela, en detrimento de los talleres profesionales, que cada vez había menos. Los nuevos discípulos eran jóvenes·ilusionados, interesados en la creación plástica y en el aprendizaje del oficio, quienes necesitaban a alguien que dirigiese las aspiraciones básicas para convertirse en buenos joyeros y orfebres. Las joyas hechas en la escuela estaban libres de los condicionamientos comerciales, los alumnos podían disfrutar de las posibilidades creativas al tiempo que buscaban soluciones para poder desarrollar sus propias ideas, a diferencia de los talleres en donde trabajaban, donde esto no era posible porque el programa de trabajo estaba ceñido a las circunstancias laborales de la producción.

La escuela fomentaba y velaba la sensibilidad artística, a la vez que formaba nuevos creadores. Existía una profunda compenetración entre discípulos y maestros, y se dejaba un margen amplio de iniciativa al alumnado. Cada fin de curso se organizaba una exposición con los trabajos de los alumnos que era seguida por los críticos de arte, quien en sus escritos descubrían artistas noveles.

Capdevila se hizo cargo de las clases teóricas de enseñanza artística y de concepto y confió a Antoni Nadal, encargado de su taller, la parte técnica, donde se llevaba a termino lo que se había aprendido. Lclases, que tenían una veintena de alumnos, despertaron un gran interés. Saber mirar era el título del temario. Enseñaba a los jóvenes alumnos a mirar. Mirar, descubrir, trabajar, de la misma manera como se enseñan todas las artes, la pintura, la música. Mirar, enseñar a entender y enseñar a mirar cuando se hace la obra, y su entorno por dentro y por fuera.

Con sus enseñanzas Capdevila transfirió al alumnado la idea defensada por la escuela alemana: la enseñanza del pensamiento, de lo espiritual, y del oficio, la ejecución, como partes integrantes de un todo con tal de conciliar el concepto de joya con los ideales del momento. El arte era el pensamiento y el oficio, el lenguaje. Entendiendo la joya como un medio de expresión, de comunicación, como una realidad sensible relacionada con otros lenguajes artísticos. Unos estímulos que lo acercarían a la nueva joyería internacional.

Había libertad de realización desde el punto de vista del diseño. Se inauguraba una etapa que se apartaba de la joyería comercial, y poco a poco se introducía en el mundo artístico, apartándose de la artesanía. Se introducía también el concepto de diseño industrial y la posibilitad de trabajar en serie y con nuevos materiales plásticos.

La incorporación de materiales poco usuales en joyería implicó una variación formal y una utilización de nuevas técnicas de trabajo. Se ampliaban las funciones tradicionales, sin alterar la función de la joya como elemento diferenciador social y personal. El valor creativo substituyó al valor económico. Cualquier piedra podía ser admirada como preciosa.

La escuela tenia un programa de estudio amplio y conciso. Aplicados a la joyería, se impartía dibujo, composición decorativa, estilitzación, historia de estilos, decoración y una introducción de todas las profesiones de las artes aplicadas que periódicamente se daban en otras aulas. Se intentaba que los estudios estuvieran llenos de oportunidades y tuvieran el equilibrio necesario para abastecer la base precisa para diseñar, según la técnica o las posibiliades del momento. Se adquiría una amplia base de preparación, educación estética y dominio manual.

Se iniciaba al alumno en las técnicas que se relacionaban con su profesión, los oficios auxiliares complementarios de la joyería. Se inducia al estudio de las piedras preciosas, o a su conocimiento y a la aplicación estética de sus matices propios. El aprendizaje de las herramientas a emplear, como eran, para que se servian, como se debían utilizar y en qué trabajos eran imprescindibles. Una vez aprendidas las técnicas básicas del oficio, como el calado, el ajustado, la precisión de las medidas, el embutido, se familiarizaron con los metales, recibían lecciones teóricas en las que aprendían todo lo referente a la metalurgia·de los metales nobles, hasta lograr el dominio técnico.

Se enseñó la importancia económica del factor tiempo de taller, enalumnos se introducían en el conocimiento de precios de coste, en el establecimiento de un presupuesto previo y su posterior comprobación, estudiando y analizando la eventual producción de los posibles errores; y aprendieron la valoración y la tasación de los objetos y la organización del taller.

En los cursos superiores, asentadas les bases del oficio, se valoró la iniciativa individual. Se orientaba al alumno a la realización personal, cultivando las preferencias propias a la vez que se estimulaba la realización del producto del ingenio y la inspiración. Cuando se precisaba, se ejercía la tutela.

Una vez acabados los estudios, podían buscar una especialización en les técnicas de los oficios relacionados con la joyería. Se les seguían ofreciendo oportunidades desde las otras clases: esmalte, cincelada, repujado… Disponían de un taller con interesantes condiciones, donde se permitía hacer las realizaciones personales, llevar a termino los encargos particulares y obtener beneficios económicos. El profesorado actuaba como asesor en el perfeccionamiento de la profesión.

Ante el creciente interés por aprender el oficio, hizo falta hacer una ampliación del curso, Capdevila y Nadal programaron unos cursillos de verano como una iniciación para aprendices, el de 1962 tenía por titulo Iniciación a les técnicas de joyería y platería y tuvo continuidad en años sucesivos. Posteriormente se podía completar la formación con los cursos de enseñanzas de joyería y platería, oficio, este último destinado a perderse, ya que exige unos medios superiores al de la joyería, por la importancia de la parte mecánica.

Durante el tiempo que impartió clases, Manuel Capdevila estableció contactos con la escuela de Pforzheim, Kunst Werkschule, considerada el centro de vanguardia de la joya, reconocida en todo el mundo por la calidad de sus profesores, pionera de la nueva joyería en los años sesenta. Su director era Karl Schollmayer: para el la joya era un elemento de decoración personal, ornamentum humanum. Capdevila hizo las gestiones necesarias para llevar a la escuela una exposición de trabajos de la Escuela de Artes y Oficios de Pforzheim, ayudado desde Alemania por Klaus Ullrich y Reinol Reiling, profesores y amigos, como una manifestación inicial del intercambio cultural entre los dos centros de pedagogía artística.

En enero y febrero de 1962 tuvo lugar en el antiguo recinto del Hospital de la Santa Creu de Barcelona la exposición que con el título Exposición de trabajos de la Kunst Werkschule de Pforzheim, exhibió los proyectos y realizaciones más característicos de las especialidades técnicas cursadas en Pforzheim. La calidad de los trabajos expuestos confirmaba el alto grado de formación conseguido por los artistas de aquel centro, el más importante de la especialidad en Alemania.

La sección de joyería presentaba unas obras revolucionarias, los profesores se inscribían en el avance de la investigación de la especialidad en Europa. a pesar de que dentro del ámbito barcelonés no trascendió, la exposición significó un punto de partida, porque sirvió de incitación al alumnado. Joyeros catalanes establecieron contacto con talleres alemanes, donde estudiaron, y expusieron sus obras y propiciaron intercambios en las investigaciones. Karl Schollmayer, Reinhold Reiling, Klaus Ullrrich y Herman Start, fueron los maestros de esta nueva generación; algunos de los alumnos luego se han convertido en profesores de la Escola Massana y desde sus aulas se han creado y promovido esta nueva tendencia que ha seguido caminos paralelos·a los de la escuela alemana en cuanto a investigación y divergentes en los resultados.

La exhibición confrontó los trabajos de ambas escuelas. Incidió entre los estudiantes catalanes, y motivó una profunda reflexión que abrió paso a nuevos planteamientos de la joyería contemporánea y un abanico de nuevas posibilidades. Se confirmaba la orientación de la joya catalana hacia las nuevas corrientes europeas, se favorecía progresivamente la relación con la orfebrería centroeuropea y se recibía el influjo directo de Pforzheim. Había una creciente llegada de libros y revistas extranjeras de la especialidad que juntamente con el creciente proceso de industrialización y la presencia dominante de los diseños y el asesoramiento pedagógico, Prepararon el ambiente favorable para la experimentación y la transformación del concepto de joya en mano de la siguiente generación de joyeros.

Los jóvenes catalanes que fueron a estudiar a Pforzheim, una vez concluidos sus estudios, de vuelta trabajaban en la Escola Massana como profesores. Desde entonces Barcelona no ha dejado de mantener contacto con Pforzheim.

Como resultado de la exposición de los alumnos de la Kunst Werkschule, los de la Escuela Massana fueron invitados por los alemanes a preparar otra en Pforzheim, en la cual tenían de presentar sus trabajos.

Cuando se creyó que las realizaciones de los alumnos catalanes se podían mostrar al público, se preparo una exposición de la Escola Massana a Pforzheim. La muestra dio prestigio internacional a las realizaciones de la Massana y se confirmó su carácter europeo. La Kunst Werkschule concedió la Gran Placa anual al director y al claustro de profesores del Conservatori Municipal d' Arts Sumptuàries «Escola Massana», en homenaje a la labor docente que el centro había desarrollado y a la vez en conmemoración y reconocimiento de la acción cultural conjunta que desde hacia más de un año habían iniciado las dos escuelas con la exposición que la escuela alemana había hecho en Barcelona. Esta recompensa era concedida por primera vez a un extrangero, lo que aumentó todavía más la importancia honorifica de la distinción.

Por el Aula Abierta de Joyería pasaron profesores con prestigio internacional. Donde acudieron numerosos alumnos extranjeros, para perfeccionar la formación artística testimoniando el creciente prestigio conseguido por la Escola dentro y fuera del país.

En 1974 empieza a organizarse un taller de Diseño y experimentación de joyería. Del que se hizo cargo incialmente Anna Font, y poco después fue su continuador, hasta la actualidad Ramon Puig, que desde su aula ha fundamentado una corriente que es seguida por numerosos alumnos.

M. Àngels Canut

Historiadora del Arte